Vuelta a terminar en 2024

En octubre de 2015, hace ya más de ocho años, quienes integrábamos el equipo de dirección de Piedra y Cielo, dimos por concluida —acaso definitivamente— la aventura digital de nuestra revista de poesía, arte y pensamiento, y con ella, la del proyecto editorial en el que se enmarcaba —y que se remontaba hasta sus inicios en la década de 1990. 

Como nuestros lectores y amigos recordarán, Piedra y Cielo —concebida y publicada en Canarias— había disfrutado de una primera época en papel, que tuvo lugar entre mayo de 2004 y diciembre de 2005, periodo de tiempo en el que se publicaron cuatro números —pueden consultarse aquí las cubiertas y los índices de cada uno de ellos. Tras la salida del cuarto y último número nos vimos en la obligación de interrumpir nuestro proyecto por estrictas causas económicas. Las dificultades inherentes a la defensa, desde las Islas, de un pequeño proyecto editorial, sumadas a las propias de una poética como la nuestra, concebida a contrapelo de la realidad cultural del entorno, volvieron insostenible nuestro anhelo de dar continuidad a la publicación. Sin embargo, tras un periodo de reflexión que duró casi una década —años de dudas, de silencio, pero también de espera y de observación del panorama—, nos vimos en el imperativo de aceptar una solución que habíamos negado hasta entonces. 

Ciertamente nuestro proyecto editorial se había truncado, pero andaba muy lejos de haberse agotado: aguantaba la respiración presto para la generación de nuevos «acontecimientos». Para ser sinceros, nuestra búsqueda de un lugar de encuentro dialéctico con la palabra, el mundo y el presente —no otra cosa han sido siempre las revistas de creación— mantenía vigente su necesidad, mantenía vivo su aliento, y decidimos, después de arduas discusiones, que si deseábamos mantenernos vivos, debíamos continuar la aventura en formato digital.

La decisión entrañaba una renuncia —la difusión en papel— y también, en cierto modo, la certificación de una realidad que sólo admitíamos a regañadientes: acudir a las tres dobleuves significaba, para nosotros, que la gran era de las revistas literarias, cuyo comienzo se remontaba a principio del siglo xx con la eclosión de las vanguardias históricas —puede que la revista Syntaxis (Canarias, 1983-1993) fuera precisamente de las últimas de esa estirpe—, llegaba desafortunada, definitivamente a su conclusión, y que una de esas conclusiones  —una pequeña, insular y lateral, pero igualmente sustancial y determinante— era Piedra y Cielo

En efecto, nuestra experiencia, es decir, nuestro breve tránsito por la imprenta tradicional y el salto subsiguiente hacia el ámbito global de Internet no constituían, en lo que tenía que ver con nuestras creencias, una contradictio in terminis. Insertar en la red una revista como la nuestra, de secreto tránsito, enraizada en una visión mistérica de la poesía y abiertamente enfrentada a las prácticas literarias más comunes y modales del nuevo siglo, sin duda era una prueba más —una insoslayable para nosotros— de que nos adentrábamos en un periodo de crisis crítica que no ha hecho sino agravarse.

Si en el texto programático del primer número de papel afirmábamos que «La poesía es vehículo de conocimiento, espacio de reflexión, indagación en lo desconocido, conquista de territorios, búsqueda de enigmas y toma de conciencia», en el equivalente del período digital sosteníamos que «Precisamente, al mismo tiempo que amplía su campo de supervivencia gracias a la gran red, la poesía debe sobrevivir a la Red misma, creando para ello sus propios refugios críticos». Los diez años que han pasado desde la redacción de este último texto no han hecho más que confirmar nuestros augurios en lo concerniente a la degradación y desorientación de las culturas de creación en el ecosistema digital. 

En todo caso, fruto de esa compleja segunda etapa son los doce números publicados en la red desde 2013 a 2015.  Ahí concluyó nuestra andanza, pero no nuestras acciones: en 2017, sometimos esos doce números a una dura prueba de silencio: retiramos la versión digital de Piedra y Cielo de la plaza pública, es decir, del acceso abierto a los contenidos de los números. La retiramos, sin dejar huella. No había una razón concreta para ello, salvo la idea de que era necesario hallar un modelo de espacio de almacenamiento —algo así como una biblioteca digital, un archivo— que distinguiera nuestro proyecto no como la mera huella —melancólica— de un proceso detenido —otro más de los que conviven en la red, entre muertos y vivos, en extraña amalgama—, sino como una propuesta cerrada conscientemente por sus redactores.

Hace poco, un día venturoso, hay que decirlo, emprendimos una lectura común e íntima de aquellos números publicados. La sensación de afloramiento, de acontecimiento, de búsqueda compartida que allí se nos revelaba nos pareció sugerente, necesaria y digna de ser ofrecida de nuevo a los lectores. Por lo demás, nuestro director de arte y diseñador, Ismael García, ha logrado, en unos pocos meses, y en un ámbito distinto al inicial —en un blog, y no en una web—, construir de un modo adecuado a nuestros intereses de ahora un espacio unitario en el que Piedra y Cielo puede fijarse y permanecer de cara al futuro. En esta versión se respetan las mismas e imprescindibles exigencias formales de 2013: que el lector tuviera la impresión de navegar, efectivamente, por una  revista, es decir, por un cuerpo de textos que generan, alrededor de cada número, un contexto independiente y único; que ubicara la lectura en un espacio crítico determinado; que ofreciera al conjunto de textos de cada ejemplar sutiles interdependencias. Es decir, aquellas características que permiten la transposición de las «leyes» compositivas de una revista de papel en el ámbito digital, y no una página de pestañas —que no hubieran permitido construir la aportación inmanente de cada número—, sino una fórmula más cercana a las estructuras formales de ese «gran género de la modernidad» que fueron las revistas de cultura. 

Para nosotros, esta reposición es motivo de singular alegría; creemos que lo será para nuestros lectores, allá donde se encuentren.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.