Versión de José Luis Gómez Toré

Esta breve pieza teatral, inédita que sepamos en español, y fechada en 1960, pertenece al grupo de escritos póstumos conocidos como Microlitos, colección de aforismos, narraciones y anotaciones de la que recientemente se ofreció una selección en Revista de Occidente. Puede resultar chocante el recurso a lo grotesco (próximo al teatro del absurdo), pero lo cierto es que un tono semejante se encuentra asimismo en alguno de los poemas de Paul Celan. Por otra parte, es posible rastrear en las palabras de Karl y Elisa algunas de las constantes de la escritura celaniana: así, el lenguaje como territorio en el que se pone en juego nuestra misma posibilidad de ser humanos o el afán casi desesperado de diálogo, que aquí remite a una fraternidad (en el sentido literal y metafórico del término) sin paternidad posible, una «fraternidad sin esperanza» como diría Gamoneda, a punto siempre de caer en el ridículo. Por otra parte, el enigmático Mr. Nobody al que estos personajes esperan como si de otro Godot se tratara, no solo evoca uno de los versos más célebres de Celan («Alabado seas, Nadie») sino que entronca asimismo con escritores del siglo xx tan dispares entre sí como Beckett (que titula Neither el libreto que escribe para la ópera de Morton Feldman) o Antonio Machado (quien incluye en su Juan de Mairena una breve pieza dramática en la que también encontramos a un señor Nadie). En cierto sentido, este desconcertante texto tiene algo de auto sacramental sin Dios. Cabe tal vez recordar que uno de los misterios medievales más celebres es el Everyman (es decir, ‘cualquiera’, es decir, ‘nadie’), recreado en lengua alemana en 1911 por Hugo von Hofmannsthal. Por último, anunciamos que al término de este verano se emitirá una transmisión radiofónica del texto (en la versión que aquí ofrecemos) en las voces de los actores Jesús Barranco y Lola Manzano dentro del programa Doble fondo, de Radio Círculo (Círculo de Bellas Artes de Madrid).

Karl: (Mira por la ventana hacia el exterior, hacia la noche.)

Elisa: ¿Ahora?

Karl: Ahora. Sé lo que me digo.

Elisa: ¿Y qué dices?

Karl: Mira arriba. Oigo a alguien. En la fuente.

Elisa: Tonterías.

Karl: Por supuesto. Oigo, entonces, a nadie. (Después de una pausa, irónico.) Al Señor Nadie, entonces. Mister Nobody.

Elisa: Gospedin Nikto.

Karl: Monsieur Personne.

Elisa: Uno de los nuestros.

Karl: Exactamente.

Pausa

Karl: Las nueve ―hora de comer, si te parece. Un cubierto más, si no te importa. Espero a un señor. El señor tendrá hambre.

Elisa: El señor ―el hambre del señor correrá de su cuenta. Hay sardinas de criadero. En la caja.

Karl: Al señor le gustan; al señor le gusta lo nuevo.

Elisa: Como a nosotros.

Karl: Exactamente.

Pausa

Karl: (Cierra la ventana, se acerca más a Elisa.) ¿Lees?

Elisa: Leo.

Karl: Lees.

Elisa: Leería.

Karl: ¿Y qué leerías?

Elisa: Para pasar el rato. Algo actual. Un libro.

Karl: ¿Nombre?

Elisa: Los amores del vizconde de Précontal y Pracontal, narrados por su celosa hermana.

Karl: ¿Entretenido?

Elisa: Para pasar el rato.

Karl: Entonces, entretenido.

Elisa: Lo que tú digas, Hermano.

Karl: Te quiero, Hermana.

Elisa: Decís verdad, Hermano.

Karl: Vuestro obediente servidor, Hermana.

Elisa: Un tema elevado; una lengua elevada.

Karl: Exactamente.

Elisa: ¿Lo comprenderá Mister Nobody?

Karl: He’s an englishman, Sister.

Elisa: Vous l’avez dit. But are you sure?

Karl: Es uno de los nuestros.

Elisa: Lo que tú digas, Hermano.

Karl: Lo digo, Hermana. Y lo digo otra vez.

Elisa: ¿Otra vez? ¿Y lo sería?

Karl: Lo sería, lo sería… ¿Quieres de verdad saberlo?

Elisa: Mi sed de conocimiento, como la vuestra, Hermano: es inagotable.

Karl: Os conozco, Hermana. No os va a defraudar.

Elisa: ¿Defraudar? ¿De dónde sacáis esa palabra?

Karl: Del extranjero. ¿Quién no querría callar en una lengua extranjera?

Elisa: ¿Aquí? ¿Ahora?

Karl: ¿Por qué no? También aquí. También ahora.

Elisa: Reconocéis vuestras propias mentiras, Hermano. ¿Dónde está ahora? ¿Dónde está aquí?

Karl: Piedad, Hermana, ¡piedad! Ahora es ahora. ¡Aquí es aquí!

Elisa: ¡No comprendéis la situación, Hermano! Estamos solos.

Karl: ¡Elisa! ¡Estamos solos! Contradictio in adjecto. ¡Habéis nombrado el mundo!

Elisa: Pereat!

Karl: Fiat!

Karl: Pereat mundus, fiat voluntas tua!

Elisa: Exactamente.

Karl: Exactamente.

Pausa

Él: (Quedándose solo, ambos alejándose.) Debes amar a tu prójimo.

Ella: ¡Lo amo! (Tres veces. La última, cantando.) Sí, lo amo…

El papagayo: Sí, lo amo.

Fin

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