Traducción de Alejandro Krawietz

Entre 1931 y 1945 Oswald de Andrade escribió de manera fragmentaria, y hasta en seis documentos diferentes, una obra en la que, sin renunciar a la matriz vanguardista de su concepción literaria, se exponía un principio más o menos común: ofrecer un juicio «obrero» sobre diferentes personalidades de la historia bajo el formato de un diccionario histórico. El resultado de ese trabajo, «complemento feliz» de la obra de Andrade, según las palabras de Benedito Nunes, e inédito en vida del autor, es un texto recuperado por Maria Eugenia Boaventura, y titulado por ella Dicionário de bolso. Presentamos aquí una selección de las entradas que lo componen.

Caín
El primero de los burgueses. Demarcó la tierra y construyó la primera cerca de la historia. Creador y defensor perpetuo de la propiedad privada.

Adán
Primer marido de Eva.

Noé
Director del Gran Circo Acuático, que recorrió el mundo al buen tuntún y se acabó dispersando por falta de público.

Moisés
Taquígrafo del Padre eterno.

Jacob
Sala de espera de la bigamia.

Profeta Isaías
Gran voz que desde el fondo de la historia proclama, como Jeremías, Oseas y Ezequiel la justicia social. Autor de esta pequeña imprecación bolchevique:

¡Anatema sobre los que decretan leyes inicuas y escriben órdenes injustas para oprimir a los pobres ante la justicia, violar el derecho de los desheredados y hacer de las viudas y los huérfanos presa de los ricos! ¡Anatema para los que acumulan casa sobre casa y juntan tierras y tierras hasta que no queda ni un lugar libre y poseen el país entero ellos solos!

Holofernes
La mayor cabeza de la historia.

Job
Judío sin dinero.

Aristófanes
Comediógrafo aristócrata del apogeo griego que puso, hace ya veinticinco siglos, en boca de uno de sus personajes ―Proxágoras― el siguiente párrafo de codificación soviética:

Quiero aplicar el principio de que todos deben ser iguales y disfrutar por igual de los bienes de la tierra. Basta ya de la injusticia según la cual unos son ricos y otros pobres, unos poseen vastas tierras y otros no tienen siquiera el terreno necesario para cavar la propia sepultura. El dinero, la tierra y toda la riqueza pasarán a manos de la sociedad entera y se constituirán como fondo público. Las empresas privadas se concentrarán en una única empresa colectiva. Todas las mujeres y todos los hombres serán de todos y tendrán la libertad de hacer lo que quieran. No habrá casamiento ni restricción de ninguna especie. La prostitución será suprimida. Y no habrá necesidad de reconocer los hijos, pues pertenecerán igualmente todos a la colectividad.

Aníbal
Espada imperialista de Cartago quebrada contra las puertas de Roma.

Tiberio Graco
Tribuno romano, naturalmente pagado por el oro de Moscú. Asesinado en el año 133 a. C. Gritaba esto, en público:

Mienten nuestros generales cuando incitan a los soldados para que combatan con bravura, diciéndoles que defienden contra el enemigo sus hogares y los túmulos de sus antepasados, pues ninguno de ellos posee casa ni podrá mostrar a nadie el túmulo, ni tan siquiera, de sus padres. En realidad, es para defender las riquezas ajenas para lo que se les pide que viertan su sangre y mueran. Los llamamos señores del mundo, pero lo cierto es que no tienen ni un pedazo de tierra donde reclinar la cabeza.

Cicerón
Parlanchín cananeo en el foro romano.

Horacio
Poeta oficial que, en un acceso de neurastenia feliz, invitó a los ricos de Roma a arrojar al mar perlas, joyas y el oro inútil ―«principio de todas las desgracias».
Exclamaba: «Más feliz que ustedes es en su desierto el escita que arrastra consigo su morada errante.»

César
Greta Garbo.

Juan Bautista
Máscara sangrienta prendida en la puerta del cristianismo.

Herodes
Según la versión popular, produjo un gran escándalo con una joven soltera que hizo casar en la policía con el carpintero José.
Temiendo el prestigio de un bastardo que nació adorado por magos y pastores, mandó liquidar inútilmente a los recién nacidos de Judea.

Virgen María
Miss Nazaret.

Cristo
Pequeño comunista crucificado en Jerusalén por los ricos y por los pobres, bajo el ojo imperialista de Roma.
Anécdota central de una religión de oprimidos y sufridores que, tomando cuenta del mundo occidental transformado, se transformó en un pretexto para matanzas, opresiones y robos.

Magdalena
Joan Crawford en la vida de Cristo.

San Pedro
(Petrus en la ilegalidad.)
Secretario del Sindicato de Pesca Betsaid (S.P.B.), jefe del comité de autodefensa que actuó en el mitin de Getsemaní, primer Papa, crucificado cabeza abajo, etc. etc.

Judas
Intelectual pequeñoburgués oscilante en una higuera de Judea.

Tertuliano
Gran doctor de la iglesia y más tarde gran heresiarca. Escribió para las clases ricas ―hoy mancomunadas con esa misma iglesia decadente y corrupta― la siguiente sátira social:

Nosotros, los cristianos, somos hermanos en lo que concierne a la propiedad que origina en vuestro medio tantos conflictos. Unidos de corazón y alma, juzgamos que todas las cosas pertenecen a todos. Repartimos todo, con excepción de nuestras mujeres. Entre vosotros, al contrario, son ellas la única cosa que poseéis en común.

San Juan
La bestia del Apocalipsis.

Mahoma
Organizador del estado religioso como forma de exploración de las masas por una élite guerrera.

Carlo Magno
Analfabeto rural que usaba medias en la guerra. Hacía venir siempre doce pares de Francia.

Marco Polo
Marco de los polos del mundo medieval.

Pedro Eremita
El Cook de las cruzadas.

Gengis Kan y Tamerlán
Sociedad nómada para arrasar las economías sedentarias.

Tomás de Aquino
Misa cantada por el alma de Aristóteles.

Francis Bacon
Contrafé de la ciencia contra la fe.

Juana de Arco
Santa a la que los curas quemaron por descuido.

Dante
Actor de la Divina Comedia.

Rabelais
Reportaje de los castillos de la Edad Media.

Giordano Bruno
Anarquista del humanismo. Decía que, en la vida, cuando la gente comienza a abotonarse la chaqueta, va hasta el final. Comenzó cura, acabó en la hoguera.

Shakespeare
Caja de juguetes en el Renacimiento.

Colón
Vendedor de huevos en pie que no hizo las Américas.

Cabral
El culpable de todo.

Maquiavelo
Es sabido que, en una época de barbarie religiosa general, comprendió que la religión es un simple instrumento de opresión de las masas populares por el sacerdocio, al servicio del poder.

Leonardo da Vinci
Creador de la sonrisa burguesa.

Locke
Abuelo liberal de los conservadores modernos.

Rousseau
Renovador por engaño de la doctrina del pecado original. El hombre nace bueno, la sociedad lo corrompe. Evidentemente en el paraíso, como más tarde, la sociedad siempre estuvo hecha de serpientes.

George Washington
Señor de esclavos que proclamó la libertad de los señores de esclavos.

Kant
Terrorista de la metafísica que murió de vejez antes de que lo hicieran preso.

Feuerbach
Papa del ateísmo.
Descubrió que fue el hombre el que creó a Dios y no Dios quien creó al hombre.

Max Stirner
Padre moderno del anarquismo. Tuvo el coraje de afirmar:

¡Lo que interesa no es Dios, ni la humanidad, ni la verdad, ni la bondad, ni la justicia, ni la libertad, lo que interesa soy yo!

Disraeli
Creador del Caso Gandhi.

Monroe
Anexionista que descubrió que América es de los americanos… del norte.

Chopin
Amante de George Sand.

George Sand
Amante de Alfred Musset.

Mussolini
Macarronada con sangre.

Freud
Director espiritual de la burguesía.

Ford
Creador y experimentador del neologismo «forderse», que quiere decir ‘ponerse a la cabeza o en cualquier otro lugar por exceso o falta de iniciativa’. Nosotros, por ejemplo, estamos «fordidos».

Edison
Lámpara de ladino.

Einstein
Pasatiempo perdido en el espacio-tiempo.

Nota bene: Redactada por Oswald de Andrade de manera esporádica, si bien constante, a lo largo de sus años de mayor compromiso político (los que van entre 1931 y 1945), y retomado en sus últimos años de vida ―ya clausurada toda relación con el Partido Comunista― esta colección de definiciones, tan cercanas en el ánimo, en la materia y en la ideología al pensamiento antropófago, quedó finalmente inconclusa y sin una sola propuesta de título. El elegido finalmente por María Eugenia Boaventura para su edición de las Obras completas del vanguardista brasileño fue Dicionário de bolso (Editora Globo, São Paulo, 2007), tomado de la novela del propio Andrade Serafim Ponte Grande, en la que un personaje, el secretario José Ramos Pinto Calçudo, escribe un Dicionário de bolso «para no confundir ni olvidar a las personas que conoce». Con su Dicionário, Oswald de Andrade parece aspirar a construir una suerte de reescritura de la historia universal desde la perspectiva del movimiento obrero (de hecho el orden de aparición de las entradas no es alfabético, sino histórico, y no es más que otra ironía que esa historia comience precisamente con la Biblia y con Caín, sobre todo en un contexto de pensamiento racionalista). Y lo hace en un momento en el que revisa críticamente las técnicas de construcción de la literatura de vanguardia para cumplir el deseo de ser, al menos, un «soldado raso de la revolución bolchevique». Se trata, por lo tanto, de un texto que glorifica o condena a partir de una reflexión ideológica que no logra, sin embargo, autoimponerse el discurso propio del realismo socialista de la época. La fuente nutricia del lenguaje despragmatizado y experimental promovido en 1929 por el Manifiesto Antropófago es lo suficientemente potente como para que la ironía, el juego de palabras, la tentativa y la imagen conviertan el Diccionario en un complemento significativo y necesario a la obra del autor. Presentamos aquí sólo una parte, una selección nuestra, de las entradas que componen la edición final del texto, reconstruido a partir de los seis documentos originales que se guardan en los archivos de Oswald de Andrade. [A.K.]

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