Seguidos de Siete interpretaciones para los rostros de Esther Revuelta,
por Sergio Barreto
La pobreza de la tinta china, la contracción del color, la sencillez de los trazos, los soportes de dimensiones reducidas, la simplicidad de las figuras (plantas, árboles, platos en suspensión, animales aéreos e incognoscibles, pájaros y rostros, paisajes acuosos, diluidos, herbazales de las marismas…) son éstos los signos con los que Esther Revuelta (Madrid, 1971) expresa su personalísimo universo visual. Una obra de aires casi místicos que parece mantenerse al margen, como en un estado de resistencia pasiva, de la hiperactividad y la espectacularidad, diríamos casi «falsedad» de ciertas experiencias artísticas últimas. La serie de pájaros y rostros que presentamos hoy ha sido un trabajo realizado por la autora expresamente para éste número de Piedra y Cielo.
Siete interpretaciones
para los rostros de Esther Revuelta
Sergio Barreto
Primer pájaro
Cuerpo, correlato de sombras.
Segundo pájaro
Desconócete a ti mismo, escupe contra el lema del oráculo. Sé enigma.
Tercer pájaro
«Los hombres no son dignos de mi cordura», dijo el loco.
Cuarto pájaro
En la mente del animal salvaje, el hombre aparece como animal salvaje.
Quinto pájaro
Iluminarse hasta las cumbres de la calcinación, donde se eleva el pájaro.
Sexto pájaro
Al encontrarse con aquel viejo amigo y mirarlo a la cara, se percató de todo el tiempo que había pasado, pero no por su amigo, sino por él mismo.
Séptimo pájaro
Desconocemos nuestro origen y el de todo aquello que nos rodea. Somos bastardos del universo.