(Traducción de Alejandro Krawietz)

El día 22 de noviembre de 1967, sólo tres días después de la muerte de João Guimarães Rosa, el poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade, que estaba en ese momento componiendo su libro más experimental, Boitempo (1968), publica en las páginas del periódico Correio da Manhã «Um chamado João». El poema, que hasta donde sabemos no fue recogido luego en libro por Andrade, no es tanto una elegía escrita ante la muerte del gran novelista del sertón, como una semblanza en la que se marcan tanto los rasgos de la obra de Rosa como se dialoga con el inagotable caudal lingüístico del autor de Ave, palabra. «Um chamado João» es, con todo, un poema relativamente conocido en Brasil, puesto que además de reproducirse en el volumen Em memoria de João Guimarães Rosa editado por Renard Perez en José Olympio (1968) ha acompañado desde 1971 las ediciones sucesivas del libro de relatos Sagarana.

Uno llamado João

¿Era João fabulista?
¿Fabuloso?
¿Fábula?
¿Sertón místico que dispara
en su exilio de nuestro lenguaje más común?

¿Proyectaba en el corbatín
la quinta cara de las cosas
inenarrable narrada?
¿Un extraño llamado João
para disfrazar y farsar
lo que no osamos comprender?

¿Tenía pastos, buritis plantados
en el apartamento?
¿En el pecho?
¿Vegetal era o pajarito
en la descomunal osamenta con pinta
de buey risueño?

¿Él era un teatro
y todos los artistas
en el mismo papel,
ciranda multívoca?

¿Era todo João?
¿Todo escondido, floreciendo
como flor en flor, aun desemejante?
¿Mapa con accidentes
deslizándose fuera, hablando?
¿Guardaba ríos en bolsillo
en su corazón de agua cada cual
sin mezclarse, sin batallar?
¿Y de cada gota escribía
nombre, curva, fin,
en el destino general
su suerte era saber
contar sin desnudar
aquello que jamás debe ser desnudado
y así se viste en velos nuevos?

¿Mágico sin pertrechos,
civil mágico, convocante
de veloces prodigios que se prestan
a la llamada general?
¿Embajador del reino
que hay detrás de los reinos,
de los poderes, de las
supuestas fórmulas:
abracadabra, sésamo?
¿Reino cercado
no por muros, códigos, llaves,
mas reino-reino?

¿Por qué João sonreía
cuando le preguntaban
qué misterio era aquél?
¿Proponiendo dibujos ensayaba
no la respuesta sinootra cuestión al preguntante?

¿Formaba parte de… (lo sé
el nombre) o él mismo era
esa parte del mundo
que hace de puente
desde el sub hasta el sobre
que se arcabucean
desde antes del principio,
que se entrelazan
para mejor guerra,
para mayor fiesta?

Quedamos sin saber lo que era João
Y si João existió
En esa forma.

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