Ciencias naturales
Buscábamos las presas al lado de la autopista. La cacería apenas había comenzado. Lo supimos al abrir lentamente los frascos y aspirar su perfume, que se pegó a la piel como un sudor ajeno. Era el rastro invisible de las tareas escolares. Nada nos delataba, sin embargo, a no ser el zumbido en medio del bosque de alfileres. Cultivábamos una altivez secreta casi como un dictamen. Ese uniforme gastado por el miedo. Fuimos culpables de tan pequeñas muertes. Otros eran más crueles. Lo serán todavía. Aprendimos ritos que ensucian nuestros gestos, contraseñas que convierten en un pacto el perdón.
Un kilo
de manzanas
Golden
Son pocas.
Y se dejan pesar.
La balanza detiene su caída a la tierra.
La cifra finge una ecuación perfecta
que iguala don y precio.
Nos mienten, y no importa, el peso exacto.
Un kilo de manzanas.
Compartirlas
después
será desandar un camino,
gustar
su sombra recogida,
su agua absorta.