(Traducido por Thiago Medeiros)
Un gran artista debe conciliar los opuestos.
El surrealismo, intentando sobrepasar los límites de la razón humana, se acerca a veces considerablemente a la mística.
Un pintor pinta hasta el fin de su vida un único cuadro, un poeta escribe un único poema, etc. El hombre siempre dice la misma cosa desde el comienzo.
Grandes temas del arte y de la vida humana: la idea de transgresión del orden —la nostalgia del paraíso perdido— el regreso a la unidad.
Se observa un abuso de la línea recta en la arquitectura moderna ―y esto es debido a su carácter utilitario. Pero el hombre ya se está cansando ―y retomará la línea curva de acuerdo con la tendencia permanente de la naturaleza humana de retorno a los orígenes, a la línea del vientre femenino, «a las ideas-madre». Por eso el cementerio debería tener forma oval.
Por los cinco sentidos también se va a Dios.
La Iglesia Católica es tan necesariamente verdadera que yo preferiría equivocarme con ella que acertar con sus adversarios.
Cristo es una persona colectiva.
El principio plástico de un cuadro lo protege de la exégesis interesada.
Hay una especie de meditación plástica tan intensa como una meditación filosófica.
Ningún gran pintor moderno rompió con la tradición plástica; al contrario, la recuperó.
El cine puede que sea el medio técnico más poderoso que el hombre ha encontrado para representarse a sí mismo, pero esa admirable invención se halla completamente pervertida por el espíritu comercial, industrial y capitalista ―en una palabra, satánico.
Generalmente los poemas son parodias de la Poesía, como los sermones son parodias del Verbo.
Siempre, en todas las épocas, la poesía corrigió a la crítica.
El poeta es esclavo y señor del poema.
Alguien, de pasada, podría protestar contra la acumulación indebida de estos signos, símbolos y motivos propios de la moderna operación poética; posiblemente un exceso de ángeles, constelaciones, medusas, damas de ópera, sibilas, pianolas, etc. Ahora bien, paseando por la playa de Flamengo, encontraremos decenas de gaviotas, y ninguna naranja: de ahí se deduce que una gaviota es más cotidiana que una naranja. ¿Y habrá alguna cosa más cotidiana que una constelación?
El nazismo es la crueldad organizada.
La revolución es económicamente necesaria —pero filosófica y espiritualmente errada.
La poesía es la realidad; la imaginación, su vestíbulo.
La poesía no puede ni debe ser un lujo para algunos iniciados: es el pan cotidiano de todos; una aventura sencilla y grandiosa del espíritu.
Todas las contradicciones se resuelven en el espíritu del poeta. El poeta es al mismo tiempo un ser simple y complicado, humilde y orgulloso, casto y sensual, equilibrado y loco. El poeta no tiene imaginación. Es absolutamente realista.
Vivir la poesía es mucho más importante que escribirla.
El burgués el hombre que no cree en la Transubstanciación.