Daniel Bernal Suárez (1984) ha publicado Escolio con fuselaje estival y Corporeidad. Publicado el año pasado, El tiempo de los lémures recibió en 2012 el premio de poesía Pedro García Cabrera.
Pez solar
Hay un pez solar en la memoria,
un círculo liviano, fresco asombro,
escamas ásperas que silban,
amplios campos de pinos,
hojas sin más nervios
que un reflejo en la cúspide,
albatros situándose en los bordes
imprecisos y oscuros del tiempo.
Un tejido de sol,
red de afectos tensados en el arco,
una puntada de sed en el agua misma.
Todo se hace transparente y todo
se nubla entre estos frutos.
Yace en el suelo su cuerpo
hermoso y desnudo. Yace
en la urdimbre refractaria
el recuerdo de las amatistas,
los hilos socavan esta espesura
que la mirada atenta percibe.
Reconozco este instante
entre los nudos abisales:
parte la hora de la alucinación,
de las elipsis, presencia de unas
ramas dobladas por sus manos.
No hay más lenguaje que su cuerpo
y en sus sintagmas me pierdo,
hipogrifo ardiente, en sus minutos
condecorados de delfines.
Voy por caminos…
Voy por caminos de piedra,
túneles de luz, poros marinos,
áspera abertura entre las aristas
del mineral.
Enumeré anteayer tu geografía.
Masa armónica del ser declina
en esta incertidumbre que te redime.
Debajo de la superficie diáfana de las piedras
los peces se detienen y refieren en mí
la población de las hierbas que tú agitas
en una danza espontánea de ignición.
Tejados de la aspiración…
Tejados de la aspiración. Límites.
Vocación de ti. Cuerpo.
Ramas. Ramas.
Ramas alrededor. Látigo del aire.
Zonas donde refulge el
sonido. Verde recreación de la memoria.
Olvido, dices. Olvido
repito.
Incauta enfermedad: a la isla
miento.
Isla soy. Silicatos.
Todo sin ti
en esta región sin mapa
donde el reloj me quiebra.
Sol. Sol oscuro de sal.