Catacumbas
de San Francisco
Para la calavera de Juan Llampallas
Aquí yace Manoel Gomes dos Santos. Aquí yace Maria Albina de Sá Nasareth. Aquí yace Custódio Luiz de Miranda. Los enterrados próceres de Oporto ya no lucen sus finas galas, abajo, en las tumbas coronadas por huesos y macabros coros de calaveras. Los enterrados próceres de Oporto ya no pueden oír, arriba, en el templo, el canto de los ángeles declarando la gloria de la vida que todavía fluye, poderosa, entre profusos oros vegetales. Aquí yace Thomas Leite Ferreira. Aquí yace Maria Emilia Braga. Aquí yace. Aquí.
RUEGO AL NIÑO JESÚS DE PRAGA
Oyendo a Jorge Ben
Menino Jesus de Praga, tú que en la mano sostienes la esfera terrestre como un juguete infantil, aléjame de las ambiciones que manchan el ánimo de los hombres y de las vanidades hueras de los espíritus contrahechos. Tú, Niño Jesús de Praga, acércame pronto hasta el corazón indiviso del mundo, como una falena que se acercara indemne hasta la llama que jamás se apaga. Apártame, tú, de los taimados, y de los viles, y de aquellos que comercian en los mercados populosos con el metal de las palabras. Y si esto no está en tu mano, si esto excede a tus poderes, concédeme al menos, una vez, Niño, la esperanza que salva. Y algo de Belleza. Y algo de Verdad.